jueves, 27 de agosto de 2026

MI TIO ROGER

 

Hace una semana falleció mi tío Roger, el más encarador de todos, falleció el 20 de agosto de este año, víctima de un cáncer terminal, su partida me impactó de una manera muy especial, lo sufrí mucho, pero la vida y la circunstancia me puso en un lugar extraño.

Si bien es cierto, mi tío Roger fue sin duda uno de mis tíos mas queridos y especiales, pero mi atención se centró en ese momento de pérdida en otra persona que la madurez de la vida me supo hacer ver de una manera mas adulta y consiente: Mi madre.

A estas alturas de mi vida mi atención se centró en mellar la pena de mi madre, hacerle compañía, cuidarla, que no se sienta sola ante la partida de su hermano menor y eso también me ayudaba a mi a resistir la pena de tan triste pérdida. Mi corazón tuvo tanta paz por tener a mi madre acompañada y calmada ante dicho suceso irreparable, que también mi alma se curó de toda tristeza, la muerte de un ser amado tiene que dejarte siempre una enseñanza y la vida me hizo tener ese criterio acucioso para entenderlo. Todos vamos a morir, todo el mundo lo sabe, pero “No todo el mundo es consciente de ello” pues si lo fuera no perdería el tiempo procrastinando tanto una meta, una lucha, un perdón o un abrazo. Mamá es lo único que me queda, debo de cuidarla con toda mi alma y amor... Pero, ¿Cómo voy a cuidarla si yo por mi obesidad tengo más probabilidades de muerte que ella? ¿Cómo pude ser tan irresponsable de descuidarme tanto? La cosas tan sencillas de saber son las que más tardan en hacernos realmente tomar conciencia en qué es lo que nos está pasando, el tiempo se va muy rápido para todos, para los ancianos, cuarentones y también para los adolescentes. Cosas tan simples como el hecho de estar vivos, de estar sanos, no son valorados sino hasta su fragilidad, cuando a veces ya no hay nada que hacer para recuperar lo perdido.

Mi tío Roger falleció y definitivamente su partida cambió mi vida, nunca es tarde, su enseñanza fue, para mí, el que debo de cuidarme, lo dicho, nunca es tarde, dejo oficialmente el azúcar y la comida chatarra en su totalidad, solo comeré comida de casa y en porciones saludables, desde hace unos días dejé el sedentarismo, salgo a caminar seguido y sobre todo amo y cuido mucho más que nunca a mi madre, porque ahora sé que con su partida mi tío se llevó mis malos hábitos también, y también le dejó una gran enseñanza a mi corazón, que primero debo estar sano yo y también debo estar en mi peso saludable, en paz conmigo mismo para por consecuencia poder cuidar mejor y hacer feliz a la persona más importante (después de mi) en este planeta: Mi madre, a quien amo infinitamente. Gracias Tío por indirectamente regalarme ese aprendizaje, gracias por regalarme esta segunda oportunidad para comenzar a vivir y disfrutar de esta vida maravillosa de una manera correcta y sobre todo sana. Descansa en paz mi amado tío Roger.